Cortar el jamón en casa es casi un ritual. Se saca el jamonero, se afila el cuchillo… y justo antes de dar el primer corte aparece la duda. ¿Por dónde empiezo? ¿Le doy la vuelta o no?
Es una pregunta más habitual de lo que parece y, aunque muchos creen que es cuestión de gustos, lo cierto es que empezar mal un jamón puede afectar a su calidad con el paso de los días.
No hay una ciencia cierta, ni una regla universal. La buena noticia es que no hace falta ser un experto cortador para acertar. Basta con entender un detalle clave que los profesionales tienen muy claro.
Cortar el jamón, primeros pasos
Uno de los errores más frecuentes es pensar que existe una regla fija válida para todos los casos. La realidad es que el jamón no se corta igual en todas las casas, porque no se consume al mismo ritmo.
Y ahí está la clave: el primer corte debe adaptarse a cómo y cuánto se va a consumir el jamón, no a una norma rígida.
Cuando el jamón vuela, conviene empezar por la parte más jugosa
Si el jamón se va a compartir durante varios días seguidos, reuniones familiares, comidas navideñas, visitas constantes, lo más sensato es empezar por la zona más agradecida desde el primer momento.
Colocar la pieza con la pezuña hacia arriba permite acceder a la parte más ancha y sabrosa, donde la grasa está mejor repartida y las lonchas salen más tiernas. Es la mejor opción cuando sabes que el jamón no va a durar mucho tiempo abierto.
Si el consumo es lento, hay que pensar cómo cortar el jamón
En cambio, cuando el jamón se va a disfrutar poco a poco, con cortes esporádicos a lo largo de varias semanas, conviene cambiar de estrategia.
Empezar por la zona más curada ayuda a que el jamón mantenga su equilibrio hasta el final. De este modo, cuando llegue el momento de darle la vuelta a la pieza, la parte restante seguirá teniendo una textura agradable y fácil de cortar.
La forma del jamón también importa
No es casualidad que una parte del jamón sea más ancha que la otra. La zona más gruesa conserva mejor la humedad, mientras que la más estrecha tiende a secarse antes.
Por eso, el orden de corte influye directamente en cómo envejece el jamón una vez abierto.
Un mal inicio puede provocar que las últimas lonchas pierdan calidad, algo especialmente frustrante cuando se trata de un buen jamón ibérico.
Cuidar el corte es respetar el producto
Los jamones amparados por la Marca de Garantía Ibéricos de Salamanca destacan por su curación, su aroma y su equilibrio. Para disfrutar de todo su potencial, el corte debe acompañar a la calidad del producto.
Elegir bien por dónde empezar no es una manía ni una superstición: es una forma sencilla de sacar el máximo partido a una pieza que ha requerido tiempo, paciencia y saber hacer.
Recuerda, antes de colocar el jamón en el jamonero, pregúntate algo muy simple: ¿Este jamón se va a acabar pronto o va para largo? La respuesta te dirá por dónde empezar.
Y así, sin debates ni dudas, cada loncha sabrá como debe.
